Guía completa

Una pieza que pocos conocen

Muchos motores, sobre todo diésel y turbo, llevan un pequeño intercambiador en el que el aceite cede calor al refrigerante. Suele ir junto al soporte del filtro de aceite. Dentro hay dos circuitos separados por finas láminas metálicas y juntas. Mientras están sanos, cada líquido va por su lado; si una lámina se fisura o una junta interna falla, se mezclan.

La confusión con la junta de culata

Cuando alguien ve aceite con aspecto de mayonesa o manchas grasas en el vaso de expansión, piensa lo peor: junta de culata. Puede serlo, pero el enfriador da exactamente los mismos síntomas y su reparación es bastante menor. Por eso hacemos las pruebas en orden:

  1. Miramos los dos líquidos: color, textura y niveles.
  2. Presurizamos el circuito de refrigeración y vemos si aparece refrigerante en el aceite o burbujas donde no debe haberlas.
  3. Comprobamos si hay gases de combustión en el refrigerante. Si los hay, la culata es sospechosa; si no, el enfriador gana puntos.

Fugas exteriores

No siempre hay mezcla. A menudo el problema es una fuga de aceite por las juntas exteriores del enfriador o de su soporte. Con los años y el calor, las gomas se endurecen. En verano, con el motor trabajando más caliente en atascos y con el aire acondicionado conectado, esas juntas cansadas empiezan a sudar aceite. Se ve una mancha junto al filtro y, a veces, olor a quemado si gotea sobre el escape.

La reparación

Si el enfriador está fisurado, se sustituye. Si son las juntas, se cambian limpiando bien las superficies de asiento. Cuando ha habido mezcla de líquidos, no basta con cambiar la pieza: hay que limpiar el circuito de aceite y el de refrigeración, porque los restos siguen haciendo daño. Terminamos con aceite y refrigerante nuevos con la especificación del fabricante y comprobamos niveles después de una prueba.

Si además hay pérdida de refrigerante o de aceite en otros puntos, lo revisamos en la misma visita. Te damos presupuesto sin compromiso con el diagnóstico hecho.