Guía completa
Un cambio que puedes deshacer
El vinilado parcial permite cambiar la imagen del coche sin tocar la pintura: techo en negro brillo, retrovisores, franjas, capó en carbono o detalles en el portón. Si dentro de un tiempo te cansas o vas a vender el coche, se retira.
Además, el vinilo protege la pintura que queda debajo de los roces leves y de la radiación solar. En una provincia con tantas horas de sol, es un argumento a tener en cuenta en techo y capó.
La preparación es clave
El vinilo copia cualquier imperfección de la superficie. Por eso lavamos, descontaminamos y desengrasamos la zona antes de aplicar. Si hay arañazos profundos o barniz levantado, te avisamos: el vinilo no los esconde y, si la pintura está suelta, al retirarlo puede arrancarla. En esos casos puede ser mejor reparar antes la pintura; lo valoramos con chapa y pintura.
La aplicación
Trabajamos el vinilo con calor controlado para adaptarlo a las curvas sin estirarlo de más, que es lo que provoca que se encoja con el tiempo. Los bordes se rematan doblándolos sobre la pieza cuando es posible, para que no se levanten con el lavado. En algunas piezas desmontamos molduras o emblemas para un acabado limpio.
El vinilo adecuado
Hay vinilos muy distintos en calidad. Los baratos se decoloran, se agrietan y se despegan pronto al sol. Para exterior recomendamos materiales pensados para larga exposición; te enseñamos acabados y colores para elegir.
Cuidados
Esperar unos días antes del primer lavado, evitar la lanza a presión pegada a los bordes y no usar productos abrasivos. Si buscas un cambio de color completo, también puedes valorar pintar el coche completo. Te damos presupuesto sin compromiso.