Guía completa

Por qué la preparación pesa más que la pistola

Repintar un coche entero es la intervención estética más notoria que se puede hacer sobre un vehículo, y también la que más deja ver quién ha trabajado bien y quién ha ido con prisa. La diferencia entre un repintado correcto y uno apresurado se percibe a simple vista: goteos, partículas atrapadas en el barniz, tonos que no coinciden entre paneles.

Lo que casi nadie ve desde fuera es que el resultado se decide antes de coger la pistola: en el lijado, la descontaminación y la imprimación. Un coche mal preparado puede llevar la mejor pintura del mercado y aun así salir mal.

Cabina propia, no un envío a terceros

Trabajamos en nuestra propia cabina, sin subcontratar el pintado a otro taller. Es una decisión técnica, no solo de servicio: la calidad final depende de un entorno cerrado y filtrado (cualquier partícula de polvo queda atrapada en la pintura para siempre), de una temperatura controlada entre 15 y 25 °C —fuera de ese rango el barniz no cura como debe— y de un tiempo de curado respetado entre capa y capa. Las cabinas improvisadas en garajes sin filtración se notan, y se notan durante años.

El color exacto, con instrumento y no a ojo

Igualar el color de un coche con años de sol encima no es tan simple como aplicar el código de fábrica: la pintura original se ha descolorido de forma desigual. Medimos el color real en varias zonas con un espectrofotómetro digital y ajustamos la mezcla a partir de esa medición, no comparando a ojo contra una muestra de catálogo — que es lo que hacen algunos talleres y donde se nota la diferencia entre paneles.

Pinturas y variedades

Usamos Standox, Glasurit y Sikkens, las tres de gama profesional europea, con sistemas de mezcla codificados para prácticamente cualquier color de fabricante. Según el tipo de acabado —sólido, metalizado, perlado o mate— cambia el número de capas y, en el caso del perlado, también el precio final, en torno a un 10-15% más por la capa adicional que exige.

El trámite que se olvida: la DGT

Si pintas del mismo color no hace falta nada. Si cambias de color, la ley obliga a notificarlo en 15 días: DNI, ficha técnica, permiso de circulación y una tasa de unos 20 €. Sin ese trámite el color del coche no coincide con la documentación, y eso puede acabar en sanción en cualquier control. Nosotros lo tramitamos como parte del servicio.

Ofrecemos dos años de garantía frente a defectos de la pintura —descascarillado, pérdida de brillo, mala adherencia— sin coste adicional si aparecen.