Guía completa

Una pieza pequeña con mucha responsabilidad

El sensor del árbol de levas le dice a la centralita en qué fase está cada cilindro. Con esa información, y con la del sensor de cigüeñal, sabe cuándo inyectar y, en los motores con distribución variable, cuánto adelantar o retrasar las levas. Si la señal falta o llega mal, el motor arranca peor, da tirones o entra en modo de emergencia.

Tres tipos de avería

Sin señal. Suele ser el conector o el cable. En algunos motores entra aceite en el conector por la junta del propio sensor y lo deja sin contacto.

Señal irregular. El sensor envejece, sobre todo por el calor. Es típico que falle cuando el motor está muy caliente, en un atasco de verano o tras un trayecto largo, y vuelva a funcionar al enfriarse.

Correlación con el cigüeñal. La centralita ve las dos señales, pero no cuadran en el tiempo. Aquí el sensor puede estar perfecto: la causa es una distribución estirada o un variador de fase con problemas.

Comprobar antes de cambiar

Leemos el código, observamos la señal con el motor en marcha y, si hace falta, la comparamos con la del cigüeñal en el osciloscopio. Revisamos el conector y el mazo. Solo cuando todo apunta al sensor, lo sustituimos por uno de calidad equivalente al original.

Si el problema es de sincronización, te lo explicamos con los datos delante: seguir circulando con una cadena o correa desfasada puede terminar en una avería grave.

Después

Borramos códigos y hacemos arranques en frío y en caliente, más una prueba en carretera. Si el fallo era por calor, intentamos reproducir esas condiciones antes de darlo por resuelto. Te damos presupuesto sin compromiso con la causa clara.