Guía completa
Primero, saber qué dirección tienes
Muchos coches fabricados en la última década llevan dirección asistida eléctrica: un motor eléctrico ayuda a girar y no hay líquido. Otros mantienen la hidráulica, con una bomba movida por el motor, o la electrohidráulica, con una bomba eléctrica. Solo estas dos últimas llevan líquido, así que lo primero es comprobar el sistema de tu coche. Si es eléctrica y notas la dirección dura, el camino es otro y lo explicamos en dirección.
Lo que nos cuenta el líquido
En el depósito vemos nivel, color y olor. Un líquido oscuro o con olor a quemado ha trabajado demasiado caliente. Uno con espuma indica que entra aire en el circuito. Un nivel que baja apunta a una fuga.
Las fugas suelen estar en tres sitios:
- Manguitos, sobre todo el de alta presión cerca de la bomba, que se cuartea con el calor del vano motor.
- La bomba, por su retén.
- La cremallera, por los retenes internos; el líquido aparece en los fuelles.
En verano, con el motor trabajando más caliente y maniobras de aparcamiento en calles estrechas o con el coche cargado, el circuito se exige más. Una fuga pequeña que en invierno pasa desapercibida empieza a notarse con zumbidos.
Cambiar el líquido
El líquido de dirección también envejece. No todos los fabricantes indican un plazo, pero cuando está oscuro o la dirección se endurece en frío, cambiarlo devuelve parte del tacto. Usamos el tipo exacto que pide el fabricante: hay aceites minerales, sintéticos y fluidos de transmisión automática, y no se deben mezclar.
La purga
Tras cualquier intervención hay que eliminar el aire: con el motor en marcha, se gira el volante de tope a tope varias veces, sin forzar en los extremos, mientras se ajusta el nivel. Un circuito con aire hace ruido y desgasta la bomba.
Si al revisar vemos que la bomba ya está dañada, te explicamos las opciones. Te damos presupuesto sin compromiso antes de reparar. Y si además notas holguras, revisamos también los amortiguadores y rótulas en la misma visita.