Guía completa

Muchos sensores, una red

Temperatura del motor, presión de aceite, posición del acelerador, caudal de aire, presión de combustible, velocidad de ruedas… Cada uno informa a una o varias centralitas, que se comunican entre sí por una red de datos. Cuando algo falla, el código puede aparecer en un módulo distinto de donde está el problema real.

Lo primero: alimentación y masas

Cuando un coche llega con varios testigos encendidos a la vez, la tentación es pensar en varias averías. Con frecuencia la causa es una sola: una batería baja, un alternador que no carga bien o una masa con óxido. Con tensión insuficiente, las centralitas se comunican mal y registran fallos en cadena. Por eso comprobamos alimentación y masas antes de nada.

Sensor, cable o centralita

Con la diagnosis leemos todos los módulos y comparamos los valores en vivo con los esperados. Un sensor de temperatura que marca menos treinta grados con el motor caliente está desconectado o roto; uno que da valores lógicos pero inestables puede tener un conector flojo. Medimos en el conector para saber si la señal sale bien del sensor y llega a la centralita.

El calor y los conectores

Los conectores del vano motor viven entre ciclos de calor y frío. En verano, con temperaturas altas bajo el capó, los plásticos se dilatan y algunos contactos fallan solo en caliente. La humedad de la costa añade óxido. Muchas averías intermitentes se resuelven limpiando y asegurando un conector.

Cuando la centralita falla

Si todo lo demás está bien, valoramos el módulo. Algunos fallos internos se pueden reparar; otros obligan a sustituirlo. Un módulo nuevo o usado necesita programación y codificación para integrarse en el coche y, en algunos casos, adaptación al inmovilizador. Lo hacemos con el equipo de diagnosis y comprobamos que no queden códigos. Te damos presupuesto sin compromiso antes de cambiar nada.