Guía completa
Urea diluida, gases de escape y un sistema con siete puntos de fallo
Desde 2014-2016 los diésel homologados Euro 6 llevan un depósito de AdBlue: urea diluida al 32,5% que se inyecta en el escape antes del catalizador SCR (Reducción Catalítica Selectiva). Al descomponerse, la urea genera amoniaco que neutraliza los óxidos de nitrógeno del gas de escape, convirtiéndolos en nitrógeno y agua. Funciona bien, y es la razón por la que estos motores cumplen normas de emisiones estrictas sin sacrificar apenas potencia.
El problema es que el sistema añade piezas que pueden fallar: dos sensores de NOx (antes y después del catalizador en muchos modelos), inyector de AdBlue, bomba dosificadora, módulo de control propio, depósito calefactado y el catalizador SCR en sí. Cualquiera de los siete da luz de motor o, en casos graves, entra en modo de emergencia con potencia limitada o el aviso de “sin arranque en X km”.
Lo primero: el producto, no el sensor
Antes de tocar ningún componente, comprobamos el AdBlue del depósito. Es un paso que muchos talleres se saltan y que resuelve más casos de los que parece. El producto caduca —unos dos años desde su fabricación— y si el coche pasa mucho tiempo parado, puede caducar antes de consumirse: la urea cristaliza y obstruye el inyector. También ocurre con producto de garrafas no certificadas o de estaciones poco fiables, cuya concentración imprecisa contamina los sensores de NOx, que son de los elementos más caros del sistema.
Los códigos que orientan la reparación
P204F señala el sistema de reducción en general. P207F apunta a calidad del AdBlue insuficiente —coincide muchas veces con el punto anterior—. P229F marca un sensor de NOx fuera de rango. Con el módulo de control SCR, que en muchos vehículos va separado de la centralita del motor, la diagnosis identifica cuál de los siete puntos es el responsable antes de sustituir nada.
Por qué no eliminamos el sistema
Alguna vez nos lo piden: desactivar AdBlue por software y ahorrarse las averías futuras. No lo hacemos. Es ilegal, deja el coche fuera de norma de emisiones, puede hacer que la ITV lo detecte y sancione, y reduce el valor de reventa del vehículo. La reparación correcta —encontrar el componente que falla y sustituirlo— cuesta menos que el riesgo legal de eliminar el sistema.
Marcas y coste orientativo
Sensor NOx Bosch o Continental: 250-500 € el sensor. Inyector de AdBlue: 200-400 €. Catalizador SCR completo, la reparación más cara y menos frecuente: 700-1.800 €. En todos los casos, tras sustituir puede tocar codificación y siempre verificamos que el cuentarregresivo del aviso quede correctamente reseteado.